Qué barbaridades se cometen en México
VÍCTOR SALINAS CANO
La señora Consuelo Estrada estuvo en todas las reuniones que pudo, gastó un dineral en camiones, taxis y traslados fuera de la ciudad, todo, tan solo, para juntar las copias de los documentos que probaran que su esposo fue "exbracero", pero murió hace unos días sin poder lograr que le entregara el fideicomiso la Secretaría de Gobernación, los mentados 38 mil pesos del ahorro que se merecía por el trabajo de su esposo ya fallecido también.
Para empezar, ¿por qué el dinero consistente en la retención del 10 por ciento del salario de don Trinidad Estrada, esposo de doña Consuelo, no le fue entregado después de su regreso de los Estados Unidos, él estuvo partiéndose el lomo en el campo para sacar adelante la economía norteamericana como participante en aquel añejo acuerdo migratorio con nuestro país?
Se estima que son 104 mil los exbraceros que ahorraron ese diez por ciento entre los años 1942 a 1964, un dinero totalmente suyo, entonces: ¿por qué estuvo retenido hasta esta fecha, cuando la mayor parte de los exbraceros ya están fallecidos y los que quedan, viven los últimos años de sus vidas?, no cabe duda que solo en México se cometen estas barbaridades.
Es una tristeza que la gente pobre sea siempre la que mas sufre en nuestro país, incluso cuando tiene derecho a ser felices un momento, ¿por qué siempre se le está caciqueando lo que legalmente les pertenece?, es algo que uno no entiende, pues siempre tienen que pasar las de caín para obtener lo que les corresponde y cuando finalmente lo reciben, ya no le sirve para nada.
Me da pena que la situación de doña Consuelo, sea la de la mayoría. El otro día vi a un par de viejecitos llegar al edificio del PRI municipal en la Progreso y Décima, preguntaban por la reunión de los exbraceros, yo les dije que desafortunadamente esas asambleas se realizaban en el auditorio que se encuentra en la calle Rosales y Pacheco, es decir, bien lejos.
Con los rostros cansados, sus zapatos llenos de polvo, los adultos mayores enfilaron a paso lento al sitio indicado, resignados, pero muy resignados, en espera de conseguir el dinero que tanta falta les hace, me dio mucha lástima, pues al igual que Dona Consuelo, es posible que no vean ese dinero en vida.
El otro día en un noticiero de una cadena de televisión de los Estados Unidos, había un debate que se centraba en el Programa Exbracero, la recriminación era directa en contra del gobierno de México por no entregar los recursos a la gente, especialistas sobre el tema hablaron bastante sobre ello y coincidían en que nuestros gobernantes eran muy necios.
Dos de los participantes en esa mesa eran defensores de los exbraceros radicados en los Estados Unidos y dieron cuenta de las peripecias que han tenido que hacer para lograr que se les entregue el dinero a sus afiliados.
Me resultó muy desagradable escuchar que los ancianos radicados en Estados Unidos, sufren lo mismo que los viejecitos en México, que no confían en el gobierno de nuestro país porque simplemente no les entrega su dinero.
Yo quisiera que los funcionarios federales estuvieran en las reuniones de los exbraceros, que vieran esas caras tristes y cansadas, la desesperación por no obtener lo que les pertenece, el llanto de esos viejecitos.
Es por demás inhumano, a cualquiera se les desgarraría el corazón ver esas escenas, el enojo de los familiares al ver el sufrimiento de sus padres y madres que cada día van a ver como va su asunto y regresan con las manos vacías.
Qué tristeza me envuelve cada vez que veo noticias de manifestaciones de los ancianitos en diversos estados del país, pareciera que le están pidiendo una limosna al gobierno, cuando realmente es su dinero el que no les quieren entregar.
Una cosa que me llamó la atención del programa de televisión en los Estados Unidos, es que los especialistas no sabían de donde había salido eso de los 38 mil pesos, pues no es acorde con lo que ahorraron las personas, mucho menos si se cuentan los intereses por tanto tiempo.
Yo les aseguro que mucha gente ha gastado mas en trámites y viajes de lo que va a recibir, por eso les digo que no entiendo porque a la gente pobre se le niega el momento de ser realmente feliz.
La pobre gente siempre batallando, siempre con cosas complicadas, siempre, pero siempre, qué desesperante.
